El dequeísmo y el queísmo
Por Rosa Mendoza de Hernández
Son dos fenómenos sintácticos no legítimos y no reconocidos por la normativa académica actual. Son más frecuentes en la lengua hablada que en la escrita, sobre todo en el español americano. A pesar de su extensa difusión, la Nueva gramática de la lengua española al referirse a estos dice: “Ni el queísmo ni el dequeísmo gozan de prestigio en la lengua culta del español contemporáneo, por lo que se recomienda evitarlos.” (3248).
El dequeísmo:
Consiste en el uso incorrecto de la secuencia de que en las oraciones subordinadas sustantivas cuando la preposición de no está justificada gramaticalmente.
El dequeísmo se produce en casos como los siguientes:
1. Cuando colocamos la preposición de delante de una oración subordinada sustantiva en función de complemento directo de cosa, introducida por la conjunción subordinante que.
Esto debido a que el complemento directo de cosa se construye siempre sin preposición. (Recordemos que únicamente el complemento directo de persona lleva delante la preposición a).
Ejemplos:
*Me aconsejaron de que saliera temprano. (Se dice: Me aconsejaron que saliera temprano).
*Pensamos de que no ibas a venir. (Se dice: Pensamos que no ibas a venir).
2. Cuando colocamos la preposición de delante de una oración subordinada sustantiva en función de sujeto. Sabemos que para que una oración subordinada sustantiva pueda desempeñar la función de sujeto, no debe ser precedida de la preposición de. Esto debido a que el sujeto se construye siempre sin preposición.
Ejemplos:
*Me consta de que llegó mucha gente. (Se dice: Me consta que llegó mucha gente [sujeto]).
*Resulta de que yo no lo sabía. (Se dice: Resulta que yo no lo sabía [sujeto]).
* Me alegra de que hayas vuelto a mi casa. (Se dice: Me alegra que hayas vuelto a mi casa [sujeto]).
3. Cuando colocamos la preposición de delante del atributo en las oraciones copulativas:
*La idea es de que ahorremos combustibles. (Se dice: La idea es que ahorremos combustibles).
El queísmo:
El queísmo se produce cuando eliminamos la preposición de u otra preposición delante de la conjunción que cuando la misma debería aparecer por estar exigida por el verbo. Es decir, cuando la preposición introduce un complemento de régimen (también llamado suplemento) exigido por el verbo. Ejemplos:
*Me alegro que hayas venido. (Se dice: Me alegro de que hayas venido [Complemento de régimen]).
*Insistió que fuéramos a su casa. (Se dice: Insistió en que fuéramos a su casa [Compemento de régimen])
*Me acuerdo que aquel día llovió mucho. (Se dice: Me acuerdo de que aquel día llovió mucho [Complemento de régimen]).
En los ejemplos anteriores, los tres verbos—alegrarse, insistir, acordarse— exigen complemento de régimen preposicional o suplemento: Alegrarse de, insistir en, acordarse de.
A continuación se señalan algunos verbos que frecuentemente exigen complemento de régimen, lo cual debemos tomar en cuenta para evitar el queísmo:
Arrepentirse de, avergonzarse de, quejarse de, preocuparse de, confiar en, informar de, advertir de (en el sentido de informar)
Verbos especiales:
La NGLE señala algunos verbos que presentan dos regímenes verbales (con complemento directo y con complemento de régimen) sin cambio de significado. Estos verbos son informar, advertir (solo con el significado de informar), avisar y dudar.
Por lo tanto, son válidos normativamente los enunciados con y sin la preposición de:
Nos informaron de que había lugar. Nos informaron que había lugar.
Me advirtieron de que haría mal tiempo. Me advirtieron que haría mal tiempo.
Dudé de que el director llegara a la sesión. Dudé que el director llegara a la sesión.
Me avisó de que llegaría tarde. Me avisó que llegaría tarde.
Referencias:
Gutiérrez, Ordóñez Salvador., Bango Manuel. Iglesias, and Rodríguez Carmen. Lanero. Análisis sintáctico 1. Madrid: Anaya, 2002.
Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009.