El viernes 4 de junio, el Periódico publicó una noticia relacionada con el juicio que se sigue contra los integrantes de una banda que asesinó a 15 nicaragüenses y un holandés, en noviembre de 2008. Casi al final de la noticia se lee lo siguiente:
Ocho días antes del crimen de los nicaragüenses, El Taquero realizó un autorrobo de 600 kilos de cocaína al cartel colombiano.
Dejando a un lado la incorrección del uso de la mayúscula en el pseudónimo del delincuente (“El Taquero”), llama la atención el término ‘autorrobo’. Los autorrobos no existen, pues yo no puedo robarme a mí mismo. ¿Por qué no decir, simplemente, que el Taquero simuló un robo? En buen castellano, eso fue lo que el delincuente hizo: fingir que lo robaron.
Lamentablemente, este adefesio se está generalizando, particularmente en la jerga periodística. Vea, por ejemplo, parte de la lista que se obtiene en Google al buscar *auto robo:


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